Lo que escuchamos todo el tiempo en la clínica y en la vida cotidiana, es que siempre encontramos cortocircuitos en las relaciones entre los sexos, que hay algo que no marcha como debería y que el alma gemela no existe. Que dos no sean más que Uno, esa es la aspiración del amor, encontrar la media naranja pero que como decía una amiga mía, siempre se constata que tiene gajos.

Tanto mujeres como hombres gozan en forma solitaria, hay una imposibilidad de compartir el saber sobre cómo goza el otro. Es como el dolor corporal, nos dice Colette Soler, si uno tiene dolor de muelas, no hay nada que hacer, el otro puede tener toda la comprensión del mundo, pero uno no puede compartirlo, con el goce pasa lo mismo, por eso el goce que calificamos de sexual es un problema en la teoría y en lo cotidiano del vínculo con nuestra pareja. 

Hombre y mujer aman entonces de distinta forma, con consecuencias bien diferentes.
Esto, evidentemente genera sufrimiento,
¿Es posible desembarazarse de ese sufrimiento?


Descargar archivos

Si quieres más información rellena este formulario

Por favor, revisa los campos seleccionados
He leído y acepto la política de uso de datos

Gracias por contactar con nosotros

En la mayor brevedad posible nos pondremos en contacto con usted